La start up donostiarra Multiverse Computing ultima conversaciones para levantar una nueva ronda de financiación de alrededor de 500 millones de euros, una operación que situaría a la tecnológica con sede en Miramon en el selecto club de los unicornios europeos —start ups valoradas en más de 1.000 millones— y que podría cerrarse en la primera mitad del año, según adelantó ayer Bloomberg y ha podido confirmar este periódico a través de fuentes de toda solvencia. La ronda, que sería la mayor de la historia para una empresa emergente nacida en San Sebastián y una de las más importantes de la historia de Euskadi, valoraría a Multiverse en más de 1.500 millones de euros, reforzando su posición como uno de los proyectos de inteligencia artificial y computación cuántica más ambiciosos surgidos en Europa.

La estructura de la operación sería similar a la ronda anterior: participaría capital público y privado, en una fórmula que Multiverse ya ha empleado con éxito y que encaja con su estrategia de crecimiento apoyada en la colaboración público-privada. Los nombres de los nuevos inversores aún no están cerrados, aunque hay fondos industriales y financieros de primer nivel. Actualmente, Multiverse cuenta con cerca de 200 trabajadores en todo el mundo, alrededor de un centenar en Donostia, y prevé superar los 400 en los próximos años, apoyándose tanto en el crecimiento orgánico como en la demanda creciente de modelos de IA más eficientes y menos dependientes de grandes infraestructuras de datos.

Propuesta de valor

La nueva inyección de capital llega después de un 2025 especialmente intenso para la compañía de Miramon. En junio captó 189 millones de euros en la mayor ronda jamás levantada por una ‘startup’ vasca, liderada por Bullhound Capital y con la participación de inversores como HP Tech Ventures, Forgepoint, CDP Venture Capital, Santander Climate VC, Quantonation, Toshiba y, en el ámbito público, la SETT (la ‘Sepi digital’), que puso sobre la mesa 59,2 millones de euros, y vehículos vinculados al Gobierno Vasco.

El interés inversor por Multiverse no es casual. La empresa, que nació tras el éxito de un artículo académico publicado por Román Orús, Samuel Mugel y Enrique Lizaso-Olmos (director científico, director técnico y director ejecutivo de la compañía, respectivamente), fue fundada por los tres y Alfonso Rubio Manzanares en 2019, y ha construido su propuesta de valor alrededor de CompactifAI, una tecnología que comprime modelos de lenguaje de inteligencia artificial inspirándose en principios de la computación cuántica. Esta herramienta permite reducir hasta un 90% el tamaño y el consumo energético de modelos como Mistral, Llama o GPT, sin pérdida apreciable de rendimiento, abaratando costes y haciendo viable su uso en dispositivos con limitaciones de potencia (drones, satélites, móviles o entornos industriales). Entre sus clientes se incluyen marcas líderes mundiales como Iberdrola, Moody’s Analytics, el Banco de Canadá y Telefónica, y ha cerrado sendas alianzas en el campo de la defensa con compañías como Indra y Navantia. Bloomberg subraya que la compañía alcanzó en enero 100 millones de euros de ARR (ingresos recurrentes anualizados), un indicador de crecimiento muy relevante en el universo del software empresarial.

La firma donostiarra no ha dejado de ganar músculo industrial y político en los últimos meses. Forma parte del consorcio liderado por Telefónica para impulsar la gigafactoría europea de IA en Móra la Nova (Tarragona) —un proyecto público-privado de hasta 5.000 millones— y selló un acuerdo estratégico con Indra para desarrollar sistemas de IA eficientes y soberanos en el marco de los Programas Especiales de Modernización del Ministerio de Defensa, aportando su tecnología de compresión en entornos con restricciones de tamaño, peso y potencia. Además, Multiverse, que cuenta con oficinas en Canadá, Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Estados Unidos, se ha convertido en una pieza clave del ecosistema cuántico de Donostia, que se ha reforzado con la llegada del IBM System Two a Ibaeta. Además, ha recibido apoyos recientes del Perte Chip (4,3 millones) para desarrollar herramientas de optimización en microelectrónica.

En diciembre del año pasado dio un nuevo paso en su estrategia de expansión con la apertura de una oficina en Madrid, un movimiento con el que la compañía busca reforzar su presencia en la capital, acercarse a clientes estratégicos y acelerar la implantación de sus modelos de inteligencia artificial de alta eficiencia. El nuevo espacio, situado en el Paseo de la Castellana, ya concentra a más de 60 profesionales especializados en ingeniería de software, aprendizaje automático, análisis de datos y arquitectura de soluciones.

Fuente: El Diario Vasco